Metodología y fuentes
Esta página explica cómo se calcula lo que se publica y, sobre todo, hasta dónde llega. Un número sin su margen de error no es un dato, es una opinión con decimales.
El principio: ningún dato se inventa
Toda cifra del sitio procede de una fuente pública citada o de un cálculo propio hecho sobre esas fuentes y documentado aquí. Cuando una fuente no cubre un municipio, ese campo se queda vacío y la interfaz lo dice con un guion, en lugar de rellenarlo con una interpolación disfrazada de medida. Es la regla que más contenido ha borrado de este sitio y la única que no se negocia.
Circunstancias del eclipse: la tabla del IGN
Las horas de los contactos, el instante del máximo, la magnitud y el azimut del Sol de cada municipio se toman de la tabla que el Instituto Geográfico Nacional publica en eclipses.ign.es. El pipeline la parsea entera, los 8.131 municipios de España, y respeta el huso tal como el IGN lo publica: hora peninsular para la península y Baleares, y hora local canaria, una hora menos, para las dos provincias canarias.
La duración de la totalidad o de la anularidad que se muestra es siempre la del IGN, nunca la del motor de efemérides propio. La razón está medida: el motor propio, astronomy-engine, coincide con el IGN dentro de unos 5 a 9 segundos en los instantes de contacto, pero las duraciones difieren entre 4 y 8 segundos por diferencias en la efeméride lunar. Para horas y geometría solar el motor propio vale; para duraciones, gana la tabla oficial y así se publica.
Antes de cada despliegue, el dataset pasa dos pruebas automáticas. Un golden fijo de veinte municipios, escogidos de antemano y no rotativos, comprueba que los cinco contactos van en orden estrictamente creciente, que la duración publicada es exactamente la diferencia entre el inicio y el fin de la totalidad, y que magnitud y altura solar caen en rangos físicos. Un test de integridad recorre los 8.131 municipios y verifica códigos INE únicos y bien formados, coordenadas dentro del recuadro de España con Canarias, y coherencia entre la marca de totalidad y la duración. Hay que ser exacto sobre qué demuestra esto: es coherencia interna de la tabla publicada, no un recálculo independiente de las efemérides.
La altura del Sol no se lee del IGN
El IGN publica la altura del Sol redondeada a grados enteros. Con el Sol a dos o tres grados sobre el horizonte, como ocurría en buena parte de la banda de 2026, un error de hasta medio grado equivale a un radio solar entero: suficiente para invertir el veredicto entre ver la corona y verla detrás de una loma. Por eso el índice de observación no usa ese campo.
En su lugar, para cada municipio se calcula la altura topocéntrica refractada del Sol con astronomy-engine, en el instante exacto de su máximo y con su zona horaria correcta. El azimut sí se sigue tomando del IGN, porque el barrido de más y menos dos grados que hace el cálculo de horizonte ya absorbe de sobra su redondeo.
El cambio no fue cosmético y se midió: sobre los 3.963 municipios evaluados, 3.564 cambiaron de puntuación, con una diferencia media absoluta de 0,57 puntos y un máximo de 7,7. Dieciséis municipios invirtieron su veredicto, diez de visible a tapado y seis al revés, y el recuento de municipios con el Sol tapado por el relieve pasó de 85 a 89.
El horizonte: ray-marching sobre el relieve
Para saber si el Sol quedará tapado no basta la altitud del municipio: hace falta el perfil del terreno en la dirección exacta en la que estará el Sol. El cálculo lanza rayos sobre los mapas de elevación del proyecto, derivados de Terrain Tiles, desde 400 metros hasta 80 kilómetros de distancia y con un barrido de más y menos dos grados alrededor del azimut solar, y se queda con el ángulo de horizonte más alto que encuentra.
El rayo incorpora la curvatura terrestre y la refracción atmosférica mediante el radio terrestre efectivo con coeficiente k igual a 0,13, que es lo que hace que a 80 kilómetros una montaña aparente estar algo más alta de lo que la geometría plana diría. El veredicto es simple: el Sol se considera visible si el margen entre su altura y el horizonte supera 0,25 grados, un radio solar. Con menos margen, el disco ya está mordido por el terreno.
El límite conocido de este cálculo es la resolución del mapa de elevación: detecta cordilleras, valles y cantiles, no un edificio, un árbol ni el talud de la carretera desde la que vayas a mirar. Para eso está el visor de cielo, que traza el perfil real del horizonte desde el punto exacto que elijas.
El clima es estadística de treinta años, no un pronóstico
Conviene decirlo sin rodeos, porque es el malentendido más caro que puede cometer alguien que planifique un viaje: aquí no hay predicción meteorológica. Lo que se publica es climatología, es decir, con qué frecuencia ha estado despejado ese día del año en las últimas tres décadas.
La serie procede del reanálisis ERA5 obtenido a través de Open-Meteo: treinta años completos, de 1996 a 2025, sobre una ventana de días alrededor de la fecha del eclipse, con nubosidad, temperaturas máxima y mínima, precipitación y horas de sol. ERA5 tiene una resolución de 0,25 grados, así que los municipios de la banda se agrupan primero en celdas de ese tamaño, unos veinticinco kilómetros de lado.
Una celda de veinticinco kilómetros mete en el mismo saco la costa y la sierra que hay detrás, y eso se nota. Para afinar, un modelo de aprendizaje automático aprende cómo varían esas estadísticas de treinta años con la latitud, la longitud, la altitud y la distancia al mar, y las lleva a resolución municipal. El modelo se valida con validación cruzada de cinco pliegues contra el método ingenuo de asignar la celda más cercana, y solo se publica la variable si mejora: en cielo despejado el error absoluto medio baja de 4,7 a 3,4 puntos porcentuales, y en temperatura máxima de 1,3 a 0,6 grados.
Ese error residual es real y hay que leerlo con el número: un municipio con un 30 por ciento de días despejados históricos puede estar tres puntos arriba o abajo. Y aunque el porcentaje fuera exacto, seguiría siendo una probabilidad a largo plazo. La semana del evento, la única fuente que sirve es un pronóstico de verdad.
El índice de observación y por qué sus pesos cambian de eclipse a eclipse
El índice es un cálculo propio que ordena los municipios de la banda combinando tres cosas: cuánto dura la fase central, cuánto margen tiene el Sol sobre el horizonte real y con qué frecuencia ha estado despejado. En el eclipse de 2026 la fórmula publicada fue 40 por ciento de duración normalizada sobre los 110 segundos máximos de España, 30 por ciento de margen de horizonte saturado a dos grados y 30 por ciento de probabilidad histórica de cielo despejado.
Esos pesos no son universales, y aquí está la parte que casi nunca se explica. En 2026 el Sol estaba entre 2 y 12 grados sobre el horizonte en los 3.963 municipios de la banda: a esa altura, cualquier relieve significativo en la dirección correcta se come el disco solar, así que el componente de horizonte separaba de verdad unos sitios de otros y merecía un peso alto. En el eclipse total del 2 de agosto de 2027 el Sol estará entre 37 y 41 grados en los 105 municipios de la banda. A 37 grados no hay montaña que tape nada salvo casos patológicos, de modo que el componente de horizonte satura: deja de discriminar y, con el mismo peso, solo añadiría una constante a una puntuación que ya no ordena nada.
La consecuencia lógica es que en 2027 el peso se traslada a lo que sí varía. Y antes de moverlo se comprobó, no se supuso: el mismo ray-march de 2026, lanzado sobre los 105 municipios de la banda de 2027, devuelve un horizonte por relieve que como mucho llega a 10,7 grados, en Jimera de Líbar, frente a un Sol que estará entre 37,3 y 41,2 grados. El margen más ajustado de toda la banda es de más 27,8 grados. El componente de horizonte, que satura a los dos grados, vale exactamente 1,000 en los 105 municipios: varianza cero. Por eso deja de ponderar y pasa a ser un veto duro, con el mismo umbral de un radio solar. El margen se sigue publicando municipio a municipio, pero ya no mueve la puntuación, porque un término constante sube el score de todos por igual y no ordena a nadie.
Los pesos de 2027, calculados ya sobre el dataset cerrado, son 53 por ciento de duración, 29 por ciento de cielo y 18 por ciento de vista de la sombra. Vienen de un diseño de cuatro componentes, 45, 25, 15 y un 15 por ciento de acceso, del que el de acceso no se publica porque ese dato no existe: no hay dataset de carretera, aparcamiento ni distancia al núcleo para estos 105 municipios, y rellenarlo con una proxy como la población habría sido inventarlo. Se retira y los tres restantes se renormalizan sobre 0,85. Queda escrito así en el propio fichero de datos, dentro del bloque de pesos, y no en letra pequeña.
La duración se normaliza contra 240 segundos, cuatro minutos, y no contra los 288 de Ceuta que son el máximo real de la banda. Dividir por el máximo aplastaría al resto contra el suelo del componente, y a partir de cuatro minutos la diferencia deja de decidir un viaje: con ese tiempo se ve la corona entera, las cuentas de Baily y el ciclo completo de luz. Once municipios saturan ahí. El cielo usa la franja de 10:00 a 11:00 hora local, la que encierra el máximo, y no la media del día: en el Estrecho la nube baja de la mañana todavía no se ha disipado a las 10:45, y la diferencia es grande. Barbate pasa del 93,3 al 76,7 por ciento de años despejados, Ceuta del 70,0 al 56,7, y en la costa de Almería el signo se invierte, con Adra subiendo del 73,3 al 86,7.
El componente nuevo es la vista de la sombra, y es el mismo ray-march invertido: en lugar de buscar el ángulo del terreno hacia el Sol, mide hasta qué distancia la línea de visión horizontal no queda cortada por el relieve en la dirección por la que entra la umbra. Esa dirección tampoco se supone; sale del gradiente del campo de horas del IGN, que da una llegada de entre 247,8 y 264,4 grados según el punto de la banda. Donde nada corta, el límite lo pone el horizonte geométrico de la propia altitud, y eso es lo que premia estar alto y tener mar abierto delante. La mediana de la banda son cuatro kilómetros: veintiséis municipios pasan de treinta y treinta tienen el terreno encima ya en el primer paso del cálculo. Se normaliza en logaritmo, porque pasar de uno a dos kilómetros de vista abierta cambia el sitio mucho más que pasar de cuarenta a ochenta.
Queda la parte incómoda, que es la que casi nunca se publica: cuánto ordena de verdad cada componente. Multiplicando cada peso por la desviación típica de su componente se obtiene lo que mueve en puntos de puntuación, y sale 14,0 para la duración, 6,5 para la vista de la sombra y 1,6 para el cielo. El cielo pesa un 29 por ciento nominal, pero la banda de 2027 es climatológicamente homogénea, casi toda entre el 83 y el 93 por ciento de años despejados a esa hora, así que apenas separa municipios. El índice resultante va de 28,9 a 93,3 puntos, con mediana de 65,9 y Conil de la Frontera en cabeza. Ceuta, que tiene la totalidad más larga con 288 segundos, queda en el puesto 39: paga la peor estadística de nubosidad matinal de la banda y un relieve que le corta la vista hacia el oeste.
El eclipse anular del 26 de enero de 2028 volverá a invertir el problema: la altura del Sol en sus 3.259 municipios de banda va de menos un grado a 34, con la anularidad ocurriendo al atardecer en buena parte del recorrido. Ahí el horizonte vuelve a mandar, y con más fuerza que en 2026.
La capa de cielo oscuro publica radiancia, no escala Bortle
La capa de contaminación lumínica usa el compuesto anual VIIRS VNL v2 del Earth Observation Group del Payne Institute, Colorado School of Mines, bajo licencia CC BY 4.0. El original tiene 15 segundos de arco de resolución y aquí se agrega a una malla de 0,025 grados, con una convolución de vecindad que aproxima el halo urbano y una codificación logarítmica para poder servirlo como una imagen ligera.
Lo que no hace, deliberadamente: no convierte esa radiancia a brillo de cielo en magnitudes por segundo de arco cuadrado ni a la escala Bortle. Esa conversión exige el modelo completo de propagación atmosférica, que no es una fórmula pública sencilla, y aproximarla obligaría a inventar constantes. Lo que se publica es radiancia satelital con cortes cartográficos propios, y así está etiquetado en la interfaz. Sirve para comparar un valle con otro; no para prometerte una magnitud límite.
Límites conocidos
Además de los ya citados, hay tres que conviene tener presentes. El primero: el modelo propio de obscuración da 1,0 en algún municipio muy cerca del borde de la banda, como Madrid en 2026, porque no incorpora la corrección por el perfil irregular del limbo lunar; la interfaz respeta en esos casos la marca del IGN y nunca muestra un 100 por cien que no le corresponde.
El segundo: este es un sitio estático y se genera entero en el momento de la compilación, así que el ahora del que habla el contenido es el del último despliegue, no el de tu visita. El contador en pantalla sí se refina en vivo en tu navegador.
El tercero: la climatología municipal es una interpolación espacial de estadísticas de celda, no una estación meteorológica en tu pueblo. Es mejor que asignar la celda más cercana, está medido, y sigue sin ser una medida local.
Cómo se corrige un error
Cuando aparece un fallo real en los datos, el procedimiento es siempre el mismo: se reproduce, se corrige en el pipeline, se mide cuántos municipios cambian y cuánto, y se deja escrito. La auditoría de la altura solar descrita más arriba es el ejemplo mejor documentado, y no es el único caso en la historia del proyecto.
Si detectas una discrepancia, la página de contacto explica qué información hace falta para reproducirla. Un dato mal publicado corregido tarde es peor que un dato ausente.