Sobre el proyecto

Sobre CelesticMap

CelesticMap es un proyecto personal de datos abiertos sobre eclipses y cielo nocturno en España. Lo hace una sola persona, no una institución, y conviene saberlo antes de fiarse de una cifra.

Quién lo hace

Me llamo Ernest Marza Climent y soy desarrollador de software. No soy astrónomo ni meteorólogo, y este sitio no lo disimula: mi aportación no es calcular una efeméride mejor que la de un observatorio, sino coger datos públicos que ya son buenos y cruzarlos de una forma que ninguna de las fuentes originales ofrece por separado.

La tabla municipal del Instituto Geográfico Nacional dice a qué hora empieza la totalidad en tu pueblo, con qué magnitud y a qué altura queda el Sol. No dice si tendrás una loma delante tapando ese Sol, ni cuántas veces ha estado el cielo despejado ese día del año en las últimas tres décadas. Responder a esas dos preguntas, municipio a municipio, es lo que hace este sitio.

Lo escribo, lo programo y lo mantengo yo solo: el pipeline de datos en Python, el sitio en Astro y Three.js, y los textos en español y en inglés. No hay redacción detrás, no hay contenido patrocinado y no hay artículos generados en masa a partir de una plantilla. Cuando algo está mal, hay una sola persona a la que escribir.

Qué es y qué no es

Es un proyecto independiente y sin relación oficial con el IGN, la NASA ni ninguna administración pública. Todo lo publicado tiene carácter divulgativo y orientativo: para una decisión que importe de verdad, como viajar cientos de kilómetros o mirar al Sol con un filtro, la referencia es siempre la fuente primaria, no esta web.

Tampoco es un servicio meteorológico. Lo que aquí se llama clima es estadística histórica de treinta años, una probabilidad a largo plazo, y en ningún caso un pronóstico para el día del eclipse. La distinción está explicada con detalle en la página de metodología porque es el malentendido más caro que puede cometer alguien que planifique un viaje con esta información.

De dónde sale cada dato

Las circunstancias locales de cada eclipse (primer y último contacto, entrada y salida de la banda, instante del máximo, magnitud y azimut del Sol) salen de la tabla municipal que publica el IGN en eclipses.ign.es, con los 8.131 municipios de España. Las duraciones de totalidad que se muestran son siempre las suyas, nunca las del motor propio, por una razón concreta que se explica en la metodología.

La climatología procede del reanálisis ERA5 obtenido a través de Open-Meteo: treinta años completos, de 1996 a 2025, sobre una ventana de días alrededor de la fecha del eclipse, agregados por celdas de 0,25 grados y llevados después a resolución municipal con un modelo de interpolación propio.

El relieve y el horizonte se calculan sobre heightmaps derivados de Terrain Tiles (Mapzen/AWS). Las efemérides propias (trayectorias de Sol y Luna del visor de cielo, planetas visibles durante la totalidad y la altura solar que usa el índice de observación) se calculan con astronomy-engine, una librería MIT. La capa de cielo oscuro usa la radiancia nocturna VIIRS VNL v2 del Earth Observation Group del Payne Institute, Colorado School of Mines, publicada bajo CC BY 4.0.

Hay además tres fuentes menores, citadas en el pie de cada página: Natural Earth para la línea de costa, el catálogo Yale BSC5 para las estrellas del visor y la International Meteor Organization para el calendario de lluvias de estrellas.

La regla dura del proyecto es que ningún dato se inventa. Si una fuente no cubre un municipio, ese campo se queda vacío y se dice, en lugar de rellenarlo con una estimación disfrazada de medida.

Por qué el índice de observación es propio

Ninguna fuente oficial publica un ranking de sitios desde los que ver un eclipse, y hace bien: eso obliga a mezclar astronomía, orografía y climatología, tres cosas con incertidumbres muy distintas y que no se pueden sumar sin tomar decisiones discutibles. Pero es exactamente la pregunta que se hace quien va a coger el coche.

Por eso el índice es un cálculo propio, y va etiquetado como tal en toda la web. Combina la duración de la totalidad, el margen del Sol sobre el horizonte real del terreno y la probabilidad histórica de cielo despejado. La fórmula y sus pesos están publicados, no escondidos, y cambian de un eclipse a otro porque cambia la geometría del evento: con el Sol muy bajo el relieve decide, y con el Sol alto deja de importar. El detalle está en la metodología.

Cómo se verifica lo que se publica

Antes de cada despliegue, el dataset pasa una batería de pruebas automáticas. Un golden fijo de veinte municipios comprueba que los contactos van en orden estrictamente creciente, que la duración de la totalidad es exactamente la diferencia entre sus dos contactos y que magnitud y altura solar caen dentro de rangos físicos. Un segundo test recorre los 8.131 municipios y verifica que cada código INE es único y está bien formado, que las coordenadas caen dentro del recuadro de España con Canarias incluidas y que la marca de totalidad es coherente con la duración.

Conviene ser preciso sobre qué demuestra eso: es coherencia interna del dato publicado, no una segunda opinión astronómica independiente. La comprobación contra un motor de efemérides distinto se hizo una vez, a mano, y sus límites están documentados en la metodología.

Errores y correcciones

El sitio ha cambiado de datos por correcciones reales más de una vez. La más grande hasta ahora fue una auditoría del índice de observación que descubrió que se estaba usando la altura solar del IGN, publicada redondeada a grados enteros; con el Sol a pocos grados sobre el horizonte, ese redondeo bastaba para invertir el veredicto de Sol visible o tapado. Al recalcular la altura con efemérides propias, dieciséis municipios cambiaron de veredicto y el recuento de municipios con el Sol tapado por el relieve pasó de 85 a 89.

Ese es el estándar al que aspira el proyecto: cuando aparece un error, se corrige, se mide el impacto y se cuenta. Si encuentras uno, escribe. La página de contacto explica qué información hace falta para poder reproducirlo.